| Características Generales |
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Tipo de Recorrido: Circular
Punto de Partida:
Alto "La Muela"
Punto de Llegada:
Alto "La Muela"
Longitud: 3,4 Km
Duración: 2h.
Desnivel: 50m
Tipo de Camino: Camino y senda
Uso Recomendado: Peatonal
Dificultad: Media-baja
Época Recomendada: Todo el año
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Esta ruta trata de mostrar zonas tanto de la Reserva, asociadas a
las riberas del Duero, como de las laderas de transición hacia
las estepas cerealistas.
Parte desde la ubicación de la Casa de la Reserva, discurriendo
a través de una gran parte de los ecosistemas y paisajes
presentes en nuestro espacio, los cuales se hallan concentrados
aquí en una extensión muy reducida, y por tanto fácil
de recorrer en un periodo de tiempo razonable.
Desde el mirador de la Muela, primer hito en el que el paseante
puede contemplar desde lejos la zona de cría del carrizal,
cruzaremos siguiendo el Camino del Teso Sombrero bodegas, laderas
de tomillo y los primeros almendros, en un rápido descenso
hacia la antigua Senda de los Pescadores, que discurre ya junto
a la orilla del Duero.
Entraremos en ella tras salvar una pequeña vaguada en la
que aún perviven sauces de porte impresionante y álamos
testigos de épocas en las que desembarcaban las gentes aquí
con su pesca. La Senda de los Pescadores será como un túnel
entre zarzas, higueras, olmos, álamos, alisos, y otras especies
de ribera, y nos llevará por la fresca con el río
a un lado y las laderas al otro, hasta una segunda vaguada, esta
de mayor tamaño, a la que salimos contemplando de nuevo el
paisaje de la zona de cría de ardeidas del carrizal, esta
vez a su mismo nivel. Este es el paraje conocido con el nombre de
“El Puerto”.
Una pasarela nos conducirá a través de este arroyo
hasta la otra orilla, elevados a unos metros suficientes como para
hacernos creer que andamos por las ramas. En este tramo tendremos
la oportunidad de asomarnos a un observatorio de avifauna con paneles
interpretativos. Ya en la carretera seguiremos una recta encajada
entre ésta y la orilla del embalse.
Después la cruzamos para tomar el camino que discurre a
orillas del arroyo Mucientes. Las alamedas de este tramo son un
magnífico ejemplo de bosque de galería, con un sotobosque
de arbustos espinosos que ofrecen alimento y refugio a los innumerables
pajarillos que escuchamos cantar. Este tramo es además un
refresco en los días calurosos y permite la ubicación
de una zona de descanso.
En este punto comienza la subida por las laderas habitadas desde
tiempo inmemorial, pobladas aún por los almendros de nuestros
abuelos, a los que hoy acompañan encinas, pinos, retamas
y tomillos, testigos de un abandono de los huertos de antaño.
Si miramos atentamente al suelo, aún hoy podemos encontrar
fragmentos de cerámica de ese castro vecino del castro Benavente,
hoy Castronuño, y que vivió y murió mirándolo
desde enfrente. Al coronar, no sin esfuerzo, estas laderas, se abre
ante nosotros otra panorámica de la presa de San José,
el valle del arroyo Mucientes y los cereales al oeste. Hay un pinar
cercano; al atravesarlo, salimos a un morro sobre el embalse. Lo
que vemos ahora es la Reserva; entera.
En este punto se establecerá un mirador para que aquellos
que suben cansados puedan descansar, o comer el bocadillo a la sombra.
La panorámica que percibimos desde aquí da una idea
de la variedad de paisajes y ecosistemas de la Reserva, con el encinar
de Cubillas frente a nosotros, la casa del Gurugú como punto
destacado, el gran meandro del Duero a nuestros pies o la vega siempre
verde.
Para terminar, saldremos del pinar por el mismo sendero, para retomar
el camino principal, y comenzar la bajada hacia el Puerto atravesando
entre secanos y grupos de almendros (cómo no) centenarios.
Desde allí subiremos hacia Castronuño por la misma
senda que nos trajo, después de un paseo que en total puede
llevarnos más de dos horas, si sabemos apreciar cada rincón.
Se trata, en resumen, de un recorrido variado en matices y paisajes,
que nos ofrecerá la visión más cercana posible
de las riberas y bosques de galería, además de la
historia del pueblo ligada al río, y una perspectiva privilegiada
de la zona más valiosa desde el punto de vista de conservación.
Como complemento a la visita a “La Casa de la Reserva”
tiene un interés muy grande, y su situación la convierte
en un pilar indispensable en toda la organización del Uso
Público en Riberas de Castronuño-Vega del Duero.
| Normativa de la Reserva |
• No
está permitida la acampada libre.
• Mantén limpia la Reserva, deposita la basura
en los contenedores.
• Respeta a los habitantes de La Reserva. Deja todo como
lo encontraste.
• Lleva a tus animales domésticos bajo control.
• Cuidado con el fuego, sólo está permitido encender hogueras
en los lugares acondicionados para ello.
• El ruido también es una forma de contaminación.
• Para circular con vehículos a motos (coches, motos...)
usa las carreteras, las sendas peatonales son para andar.
• Respeta las zonas de acceso restringido. Es importante,
hay especies delicadas que necesitan mucha intimidad. |
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