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La ganadería en esta zona es en general
una actividad complementaria de la agricultura, aunque también
existen empresas ganaderas con dedicación exclusiva al ovino.
La evolución de la cabaña ganadera en las últimas
décadas ha estado marcada por su progresiva desaparición.
Primero los animales de tiro sustituidos por la maquinaria agrícola,
y posteriormente la cabaña aviar, existiendo solo actualmente,
algo de la porcina.
En cuanto al vacuno, un ganado tradicionalmente abundante
en la zona, recientemente ha sufrido los efectos de la incorporación
al mercado europeo, enormemente competitivo en este sector. Se trata
de un vacuno dividido entre las grandes explotaciones que aprovechan
directamente los prados y pastizales del área con aptitud
cárnica generalmente, y el vacuno de leche, explotado en
régimen estipulado, de las explotaciones pequeñas
y medianas. El primero lo componen hembras de raza morucha que se
cruzan con machos charoleses en tanto que el segundo está
representado por vacas holandesas y frisonas básicamente.
Dentro del primer grupo existe una ganadería de lidia.
El ovino por último ha experimentado en los últimos
años un aumento que podría interpretarse como la superación
de la crisis que supuso la incorporación a la CEE. Su cabaña
se distribuye entre explotaciones con varios cientos de cabezas
cada una, muchas sin tierra que aprovechan mediante arriendo de
rastrojos y pastizales de sus correspondientes municipios. Los rebaños
se explotan para la obtención tanto de leche como de carne.
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