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El éxodo migratorio producido entre
1979 y 1981, así como la concentración parcelaria,
han sido los grandes factores de renovación de la agricultura,
junto con la extensión del regadío, que ha
posibilitado la sustitución de cultivos y la intensificación
de los aprovechamientos, permitiendo rentabilizar la actividad de
las medianas explotaciones. Sin embargo, el regadío se halla
circunscrito a la vega del Duero manteniéndose el secano
como cultivo dominante en las campañas. En la actualidad
se riegan en torno a las 1.300 ha.
En el secano los cultivos principales son los cereales, con
un cierto dominio entre ellos de la cebada sobre el trigo,
cereales que constituyen casi la única opción de siembra
sobre este tipo de terreno. No obstante, desde hace algunos años
vienen destinándose superficies importantes al girasol,
que parece consolidarse como la alternativa mas fiable frente al
monocultivo cerealicola.
El barbecho experimenta variaciones muy notables según
los años, aunque lo habitual es que se vea reducido a porcentajes
próximos al 15-20%, tratándose además de un
barbecho selectivo, que afecta principalmente a las tierras de peor
calidad. En las más productivas lo normal es una rotación
trienal de cebada trigo y girasol, o cebada girasol cebada que no
permite descansar la tierra ningún año.
En regadío la variedad de productos es mayor, permitiendo
rotaciones más fluidas. Los cereales clásicos siguen
desempeñando un papel protagonista respecto a la superficie
ocupada, pero dejando paso a cultivos como la remolacha, la alfalfa
o la patata, con los que se alternan. El girasol, maíz,
las leguminosas forrajeras, o las praderas prolíficas, están
asimismo experimentando grandes avances. Este regadío se
realiza básicamente a través de concesiones
directas del río; y desde la red de canales y acequias,
ya que apenas existe el riego por pozos o sondeos.
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